¿Zen?

Por Ryùnan Bustamante Zenji


Antes que nada es necesario decir que el zen NO es:
Una religión.
Ni una filosofía.
Ni una gimnasia.
Ni una psicoterapia.
Ni una medicina alternativa.


Sin embargo, su practica, es altamente curativa.

Hoy por hoy, esta sonora palabrita, está de moda y en boca de todo aquel que se precie de tener una cierta cultura moderna. Comida zen, espacios zen, yoga zen, alma zen... Sin embargo el zen, en sí mismo, no existe. No existe cosa alguna que pueda llamarse zen. Lo que sí existe es su práctica: zazen.

Za significa sentarse y zen puede ser traducido como meditación. Si bien los orígenes de esta práctica se remontan a la India del siglo VI a. de C., su esencia no es hindú, china o japonesa. Es la perfecta expresión de nuestra naturaleza humana. En lo concreto, consiste en sentarse en una postura determinada, manteniéndose absolutamente quieto y silencioso.

Existen cuatro expresiones que toda persona, no importa su edad, raza o condición social, debe realizar para su subsistencia. Estas son:
Comer.
Dormir.
Trabajar.
Entretenerse.

El zen agrega un quinto punto, que es: zazen. Merced a zazen podemos apreciar cómo estamos desarrollando estas cuatro actividades. A algunas personas les gusta comer mucho, entretenerse todo el tiempo y trabajar poco. Otras son adictas al trabajo, duermen poco y comen a las apuradas. Y así... las combinaciones pueden ser variadas. Al detener por un momento nuestra actividad cotidiana y entrar en la práctica de zazen, podemos ver con claridad cómo estamos viviendo. Al corregir luego estas actitudes, nuestra salud y cualidad de vida en general mejoran.

Usted dijo que el zen no es una religión.

Así es y lo afirmo. El zen es más allá de cualquier religión. Las abraza a todas. Es la religión antes de las religiones porque, si se observa, el hombre es un ser religioso. Está re-ligado con los otros, con la naturaleza, con el universo entero. No existimos por nosotros mismos, no estamos solos. Todos estamos re-ligados. El verdadero espíritu religioso consiste en comprender esto. Al sentarnos en zazen podemos comprender, abandonar toda particularidad, toda preferencia y ponernos en íntima comunión con el cosmos. Esa es la verdadera religiosidad, más allá de cualquier religión particular.

En ese sentido, el zazen es absolutamente democrático porque puede ser practicado por creyentes y no creyentes, por personas de cualquier edad y condición social.

De acuerdo, pero usted es un monje, ¿cómo se explica esto?

Como ya le he dicho, el zen tiene su origen en Oriente, hace más de 25 siglos. La visión del monje en Oriente es diferente a la que se tiene por aquí. El hombre religioso no está separado del hombre común. Es verdad que existen monasterios y que el entrenamiento allí puede ser duro. Pero finalmente el monje ha de volver a la sociedad, fusionarse en ella y ayudar a todos aquellos que lo necesiten.

Ahora bien, ¿qué es lo que hace que un hombre común y corriente se transforme en monje? No lo sé. En todo caso, no una técnica; tampoco un estudio, una fe particular o un aprendizaje racional que conduzca a... No sabría explicarlo: las palabras no son suficientes. No se trata de sumar; más bien se trata de restar, de volver a la inocencia, al hombre original. Dejar de lado todas las complicaciones, todos los intelectualismos. Mi vida cotidiana está regida por zazen y es a partir de allí que todas mis acciones encuentran su coherencia.

¿Puede practicarlo cualquiera, o se necesita ser monje? ¿Es el zen para todo el mundo?

Si, para cualquiera, para todo el mundo, puesto que todos tenemos la misma raíz esencial. Cada uno de nosotros ha nacido de distinta madre y, por lo tanto, es diferente. Pero, en esencia, todos somos iguales.

A pesar de que todos provenimos de la misma raíz esencial, es verdad que hay muchas personas que están perdidas en las ramas. Enredadas en las cuestiones cotidianas. Y al estarlo, no pueden acceder ni siquiera al tronco y mucho menos a la raíz.

En la vida de toda persona hay éxitos y fracasos, pérdidas y ganancias, ilusiones y desilusiones. Cuando se ha pasado por todo eso y uno no ha muerto, el zen es posible.

Zazen es sin adornos, sin intermediarios, sin gurus, sin ídolos. A veces, simplemente, un maestro al cual seguir, aún sabiendo que es un ser humano semejante a cualquier otro.

La mente necesita explicaciones, y está muy bien porque esa es su función. Pero la vida no es una explicación, en sí misma es inefable y ninguna explicación puede contenerla. Y el zen, como la vida misma, sólo puede ser comprendido en su propio plano; es decir: viviéndolo. Si quieres experimentarlo alguna vez, puedes venir cualquier día y sentarte con nosotros. Aunque uno se siente una única vez, su vida cambia.

¿Además de zazen, qué otras actividades practican?

Zazen no está separado de lo cotidiano. Lo cotidiano no está separado de zazen. Dicen los maestros que la verdadera práctica comienza cuando uno se levanta de zazen y se pone en actividad. De modo que la práctica se extiende a todo nuestro quehacer cotidiano.

¿Cómo armonizar el zen con nuestro trabajo de todos los días?

Nuestra práctica de zazen no está separada de la vida de todos los días. Antiguamente se tomaba la fruta del árbol, se iba al río a pescar, al bosque a cazar... hoy tenemos que ir al supermercado. Y para ir al  supermercado necesitamos dinero y para tener dinero necesitamos trabajar. Todo ello es necesario.

Un maestro de la Transmisión dijo: “Un día sin trabajo es un día sin comida”. Es justo. El hombre debe trabajar. El trabajo es una bendición. Pero si nuestro trabajo se limita sólo a ganarnos un salario, ello se transforma en fuente de sufrimiento. Una rutina espantosa.

Si nuestra actitud cambia, el mismo acto puede ser cambiado. Practicando zazen es posible comprender. Las cosas no cambian, cambia “el ojo que mira las cosas”.

Eso parece algo mágico o misterioso.

Practicar zazen no es nada misterioso; simplemente es detenerse y hacerse íntimo de sí mismo. La verdad no está lejos: está aquí, en uno mismo, en cada gota de lluvia, en cada piedra, y sólo se revela a través del silencio.

Entonces, ¿Qué es el zen?

Para mí, es una forma de vivir. Una práctica de vida. Moverse-Actuar-Estar quieto: cada cosa a su debido tiempo. Y en eso, el zazen ocupa un rol primordial, muy efectivo. Si permanecemos quietos y silenciosos en la postura correcta, las ondas de la conciencia personal se aquietan; entonces podemos ver profundo en las aguas de ese lago que somos nosotros mismos.

Conócete a ti mismo

Exacto. Sin este “conocerse a sí mismo”, aunque hayamos viajado por todo el mundo no conoceremos nada. Aunque vivamos 100 años o más, no servirán de nada.


¿Cómo opera el zazen en aquellos que lo practican asiduamente?

Es difícil decirlo. Cada uno es diferente. Pueden apreciarse los resultados pero, como todo lo que está vivo, apenas si puede ser rozado por las palabras. La palabra comida no sacia nuestro apetito: hay que probar.

Ryùnan Bustamante Zenji es monje zen.
Dirige la “Ermita de Paja” www.zazen.com.ar
un centro independiente destinado a la práctica de zazen.
Ha publicado dos libros relacionados con este tema, y un tercero en colaboración con varios autores.

Ver en Lanada Budismo Zen (información)