viernes, 14 de octubre de 2011

Teisho / Ryûnan Bustamante Zenji

TESTIGO.


 En este momento eres un testigo. Testigo de lo que está ocurriendo. Testigo de los hechos. No sólo en tu entorno inmediato sino también fuera de la habitación. Testigo de lo que ocurre en tu cuerpo y de lo que ocurre en tu espíritu.

Un testigo es un observador. Alguien que puede decir: “Sí, yo estuve ahí, fui testigo”.

La raíz de esa palabra proviene de “testículos”. Si tus testículos están aquí entonces tú estás aquí.

Cuando se dice testículos se puede decir también ovarios. O también se puede decir culo.

Si en este instante puedes sentir tu trasero en contacto con el zafu entonces verdaderamente estás aquí.

Porque suele ocurrir con bastante frecuencia que tu cuerpo está aquí pero tu mente está en otra parte divagando, ensoñando, fantaseando... entretenida con las imágenes que produce la mente. Entonces no eres un testigo porque no estás verdadera y completamente aquí.

No hay ningún problema en soñar. Algunas personas dicen: “Soñar es lindo”. Pero cuando se crea ilusión, junto con ella está la desilusión.

Cuando tu mente está en otra parte y tu cuerpo está aquí hay división y eso es el origen de todo sufrimiento.

Ser testigo es estar presente, atento. Y de eso se trata nuestra práctica. Todo consiste en estar atento porque cuando uno está atento no comete errores. Puede disfrutar completamente lo que le toca vivir en ese instante y testimoniar ese instante con el cuerpo y la mente.


Pero la atención no la podemos comprar en una tienda. No podemos abrir una cuenta de ahorro a nombre de la atención. O estamos atentos o estamos desatentos, distraídos. Cuando estamos distraídos y nos damos cuenta... inmediatamente nos ponemos atentos.

Darse cuenta de la distracción es devenir atentos.

Los maestros de la Transmisión, hombres sabios de antaño, crearon la estructura de nuestra práctica. Los distintos momentos de una Sesshin están ahí, pura y exclusivamente, para que tú puedas estar atento. No solamente aquí y ahora en tu postura sentada sino atento cuando comes, cuando haces el samu, cuando paseas por los alrededores, atento, atento, atento.

Cuando alguien de afuera, una autoridad, dice: “¡Atención!”, uno se pone atento. Pero no es tuyo, es algo que viene de afuera, de otro. La atención que nace de nuestro interior tiene otra luz. Es comprender que, hasta ese instante, hemos estado desatentos.

El instante de retornar al exacto lugar en donde uno se encuentra ahora, eso es atención. Eso es ser testigo.

Es por eso que se dice que tu presencia testimonia aquí y ahora el universo entero. Tu cuerpo no está separado del universo. Tu mente y tu cuerpo son, aquí y ahora, el universo entero.

En el Genjo Koan, escrito por el maestro Dogen, él dice:

“Estudiar la Vía del Buda es estudiarse a uno mismo.
Estudiarse uno mismo es observarse uno mismo.
Observarse uno mismo es olvidarse de uno mismo.
Olvidarse de uno mismo es ser testimoniado por todo el Universo”.

Desde nuestro origen, sin principio ni fin, somos buda. Somos uno con todos los seres, uno con el universo.

Pero la mayoría del tiempo no nos damos cuenta porque estamos envueltos en nuestro egoísmo. Es normal. Pero la estructura de zazen permite que este huevo egótico se disuelva y que devengamos presencia, testigo de este instante único, completo y total.


Olvidarse de uno mismo es ser testimoniado por todo el universo.
Todo el universo está testimoniando aquí y ahora tu presencia.
Porque tú, aquí y ahora, estás testimoniando a todo el universo.

Es por eso que se dice que la práctica de zazen es alcanzar nuestra dimensión más alta en tanto que seres humanos.

Seguir a las distintas facetas de nuestro ego, hoy azul, mañana verde, pasado rosa... Un día bien, otro mal, después más o menos, es también parte de nuestra condición humana. Las dolencias del cuerpo, las tristezas del espíritu son parte de nuestra condición humana. Pero en el instante de sentarnos en zazen podemos ir más allá. Abandonarlo todo y hacernos presencia. Olvidar verde, azul, colorado, lindo, bueno, feo, malo y simplemente sentarnos aquí. ¡Presentes! Uno con todos los seres. Dando testimonio de todo este universo, de todas las cosas.

Estudiar la Vía del Buda es estudiarse uno mismo, estudiarse uno mismo es observarse a uno mismo, observarse uno mismo es olvidarse de uno mismo, olvidarse de uno mismo es ser testimoniado por todo el universo.

Has tenido la suerte incomparable de nacer bajo la forma humana. Sé completamente humano: disfruta, complícate, sufre, llora, ríe. Si puedes hacer todo eso entonces está bien. Pero no pierdas tu tiempo. Cada vez que puedas siéntate. Siéntate junto a los otros, con la sangha. Siéntate porque en ese acto de sentarte alcanzas tu dimensión más alta. Y cuando alcanzas esta dimensión, después, tus humanos actos cotidianos se hacen menos torpes y sufrientes.

Si tú estás aquí quieto, silencioso, respirando tranquilamente, todo el universo cabe en este instante.

Testigo.

(Teisho: Charla formal del Maestro, que consiste en una presentación de la comprensión budista. A diferencia de un sermón o una lectura, que tienen un elemento didáctico, un teisho es una demostración directa de la visión del Maestro en el tema en cuestión. En términos zen, un teisho sale de las entrañas)

Sesshin Otoño 2011- Zendo Shorin

2 comentarios:

7 letras dijo...

Me ha gustado mucho este tema...me vale, muy mucho.
Un abrazo enorme.

Ku dijo...

Niña, el Maestro no en vano es el Maestro. Si escucharas cuando él dice estas cosas, sentirías como todos nosotros que las palabras nos pegan en el cuerpo y nos dejan vibrando el alma. Me hace feliz que sus palabras te lleguen, que la semilla de la enseñanza se siga diseminando de corazón en corazón...

Gracias por estar siempre cerca, y no dudes en sentarte (zazen), es un largo camino, pero merece ser recorrido.