miércoles, 4 de mayo de 2011

Que es un Sesshin? / Mar de las Pampas

Del 18 al 22 de Mayo del corriente se celebra la Sesshin en  Mar de las Pampas.  Cinco jornadas de silencio, zazen y trabajo. El objetivo: armonizar cuerpo y mente, estar en sintonía con los demás, con la naturaleza, con el cosmos. 
Información: Dojo Despertar/Mar de las Pampas. Mail: info@cabanasdespertar.com.ar
inscripción hasta el 15 de mayo-cupos limitados
  


¿Qué es una Sesshin?


Una Sesshin es un período intensivo dedicado a la práctica de zazen y a la concentración en los actos de la vida cotidiana. Podría traducirse como “tocar lo esencial”, “volverse íntimo con nuestro espíritu”, y es una inmejorable ocasión para entrar en intimidad con uno mismo, acallar el diálogo interno y olvidarse del “yo”. Por eso el paisaje, el entorno en donde se desarrolla la Sesshin, es muy importante. Ello no sólo crea la atmósfera propicia para "volverse íntimo con nuestro espíritu", sino que nos pone en contacto directo e inmediato con nuestra "naturaleza humana", diferente pero no separada de la Naturaleza. Eso explica, entre otras cosas, por qué lo hacemos en Mar de las Pampas y no en la ciudad. Todo este proceso de auto-descubrimiento interior se produce en una atmósfera de silencio, introspección y respeto al lugar y al trabajo conjunto con el resto del grupo.

¿Por qué se reúnen para realizarla?

La estructura de la Sesshin hace posible que el espíritu esté siempre concentrado, atento y silencioso en todas las actividades. No la hacemos solamente por nosotros. No soy yo el que hago la Sesshin. No es el maestro, ni quien prepara la comida, ni ninguna otra persona en particular. Cada uno de nosotros la hace, por ende, somos todos responsables. Esto es comprender lo que en el budismo se llama: “la interdependencia de todos los fenómenos”. Es decir que, cuando yo hago una acción, sus consecuencias recaen en todos. No soy una persona sola, aislada. Cada movimiento, cada pensamiento, cada acto que hago repercute en los otros. Es importante saber que no se está solo, sino con todos los demás. Por eso es fundamental practicar juntos. Porque si uno se acostumbra a practicar solo, ya no existe ni la interacción ni la responsabilidad. La práctica para uno mismo es muy pequeña, es una práctica a la medida del ego.

¿Cómo se desarrolla?

Por lo pronto nos levantamos muy temprano. A las 5:30 suena la campana del despertar y media hora después comienzan las actividades. Todas son importantes, pero la fundamental y básica es el zazen. Esto, dicho sencillamente es: sentarse sin moverse. El Maestro Shunryu Suzuki decía: “La técnica es muy fácil, el punto central es no invitar a los pensamientos a tomar el té”. En otras palabras, dejar que el tren de pensamientos vaya ralentándose hasta que por sí solo desaparezca. Sin alimentar emoción alguna, como si fuéramos espectadores de una película que se proyecta en cámara lenta. Manteniéndonos despiertos y en una especie de estado de alerta receptivo. Puede variar de una Sesshin a otra, pero suelen ser 6 ó 7 sesiones de zazen de 40 minutos cada una, repartidas en distintos momentos del día.


Hay un tiempo dedicado al taiso o ejercicios físicos. Se practican en silencio.La mente no está separada del cuerpo y es importante cuidar tanto del contenido como del recipiente.


Las comidas (tres al día), tienen lugar dentro del salón de meditación (zendo) y en un silencio salpicado por recitaciones y percusiones con instrumentos de madera y de metal.Durante ese momento, los participantes se abstienen de todo contacto visual o verbal. Sólo comer. Los alimentos se consumen en la misma posición sedente de meditación y, técnicamente, esa comida es sólo una medicina para el cuerpo, para mantenernos con fuerza y seguir meditando. Volviendo al principio de la interdependencia, no sólo nos alimentamos a nosotros mismos sino por todos los seres, ya que nuestra salud y energía repercute en todo el universo.

Después de la comida de la mañana, como en la mayoría de los templos y monasterios, existe el horario de samu o trabajo físico / manual, que toma la forma de barrer, lavar, limpiar los jardines, cocinar, etc.

¿Cuál es el sentido de dicho trabajo?


Primero, nos muestra que zazen no es meramente una cuestión de adquirir la habilidad de concentrarse mientras estamos quietos, sino que se hace verdadera al ponernos en acción, en cada acto. El samu, como una forma de zazen en movimiento, también ofrece la oportunidad de aquietar, clarificar y profundizar la mente trayéndola al foco preciso, así como de revigorizar el cuerpo.

Diariamente y durante una de las sesiones de zazen, tiene lugar el kusen. En él, el maestro expone una enseñanza de manera formal.


Adicionalmente el maestro convoca una vez al día a la entrevista individual o dokusan, que se puede traducir como: “Ir solo”. Esta reunión en privado del discípulo con el maestro es de singular importancia dentro del Zen. Se trata básicamente de un gran intercambio energético y de una gran oportunidad para que el discípulo presente a su maestro las dificultades con las que tropieza durante la práctica.

¿Qué tan difícil resulta participar de una Sesshin?

No es fácil ni difícil. No es una tortura ni un paseo por el campo. Pero si hay expectativas o deseos de obtener algo, puede hacerse muy difícil. Lo más sencillo es seguir las enseñanzas del maestro Dogen, cuando dice: “Abandonar cuerpo y espíritu”. Es el modo de disfrutarla. Hay dificultades, pero la Sesshin es para estar feliz.

¿Cómo llevar la Sesshin a la vida cotidiana?

Hay un gesto que hacemos regularmente y que se llama gasshò. Se realiza uniendo las palmas de las manos. Gasshò es unidad. Al hacer gassho uno frente a otro, nos volvemos unidad. Uno debe estar realmente presente cuando lo hace. En cada ocasión es lo mismo: haciéndolo frente al altar, frente al zafu, frente a la comida, frente a las otras personas, ese tiempo significa que retorno a mi profunda unidad. Y desde esta profunda unidad, con todos y con todo, puedo dar. Gasshò es estar despiertos y atentos a lo que estamos haciendo.
La Sesshin es mucho más que una ocasión para practicar zazen, es la oportunidad de volverse uno con todos los seres: gasshò.

Practicar este gesto justo de gasshò, es abrir nuestro corazón cuando estamos sirviendo o cuando nos sirven. Es una oportunidad para dejar de lado nuestro ego. Si durante la Sesshin podemos abrir nuestro corazón y hacer esta unidad, un paso importante es llevar esta práctica afuera, a la vida cotidiana.

Debemos entender que si bien nuestras actividades cotidianas parecen todas distintas, en esencia, no hay diferencia. No hay diferencia entre sentarse en zazen y lavar los platos, no hay diferencia entre venir a la Sesshin o ir de paseo con nuestra familia, si todo esto se hace con el mismo espíritu. Nosotros usamos las formas que la Sesshin nos da y profundizamos en ellas. Y luego, ponemos este mismo espíritu en todas las formas de la vida cotidiana. Ya sea servir una taza de café, cocinar o trabajar frente a la computadora. Todo con el mismo espíritu que en el zendo. Esto es lo importante.

La mayoría de los que experimentan por primera vez una Sesshin hablan de un antes y un después, ya que la experiencia de un retiro Zen nos da una nueva y más amplia perspectiva de nosotros mismos y de la existencia. El egoísmo disminuye y la sabiduría y compasión se desarrollan. Y esta práctica de unos pocos días se convertirá entonces en la fundación de la práctica de toda la vida.

Yúrin Mokuden Basalo (texto y fotos)
monje Zen
Despertar - Dojo Zen - Mar de las Pampas

4 comentarios:

ana dijo...

Me gustaría estar en un retiro Zen.
Gasshò, Ku

ana dijo...

Perdón, esa loca pintura que tengo en el perfil no es la más indicada para una página así. Lo siento.

Ku dijo...

Ya le avisare de próximos sesshines, pero le sugiero con afecto de vieja data que comience la práctica hoy, ahora; no hace falta esperar nada, no hay momento más oportuno que el ahora ni otro lugar que este lugar: aquí.

Gracias por su siempre cálida presencia y compañía... y en este lugar se puede estar con cualquier cara y no esta mal visto ser un poco descarado incluso...

Gasshó

Ku dijo...

Ya había respondido y blogger se lo llevó 8lo bien que hizo)

Ya la invitaré a otra Sesshin, entre tanto, aquí y ahora siéntese a verse respirar, no espere el momento adecuado porque este es el momento, no espere el lugar perfecto porque donde usted esté es el lugar... y en cuanto a la imagen viene bien a parajes como estos un poco de color y locura...

Gasshó