jueves, 31 de marzo de 2011

Zazen / Sesshin

Un gran Maestro llegó a un pueblo a dar charlas a sus futuros discípulos, pero antes quería saber si estaban preparados para recibir su enseñanza.

Una vez junto a ellos, les preguntó: ¿Saben de qué voy a hablarles?. No, respondieron al unísono. Entonces, dijo el Maestro, me retiraré hasta que ustedes sepan de qué voy a hablarles.

Al siguiente día el Maestro volvió a verlos y nuevamente les preguntó: ¿Saben ahora de qué voy a hablarles?. Si Maestro, luego de habernos reunidos y por la referencias de otros pueblos ya sabemos de qué va a hablarnos.

Entonces, dijo el Maestro, si ya saben, me retiro.

Desconcertados los discípulos no sabían que hacer y estuvieron meditando todo el día para ver que respuesta le daban al Maestro.

Al otro día el Maestro volvió a preguntar: ¿Ya saben de qué voy a hablarles?. Los discípulos dijeron, si Maestro, pero no nos ponemos de acuerdo, la mitad si sabe pero la otra no.

Entonces, dijo el Maestro, que la mitad de ustedes le enseñe a la otra mitad y acto seguido se retiró.

Al cuarto día, nuevamente el Maestro llegó y preguntó: ¿Ya saben de qué voy a hablarles?. Nadie respondió, estaban en profunda meditación. Entonces el Maestro meditó junto a ellos.

sábado, 26 de marzo de 2011

Ya Llegamos

El Maestro y varios discípulos van caminando. Uno de ellos pregunta: Maestro ¿A dónde vamos?. El Maestro responde: Ya llegamos.

Siguen caminando y el mismo discípulo pregunta nuevamente: Maestro, ¿A dónde vamos?. El Maestro vuelve a responder: Ya llegamos.

Entonces el discípulo le dice, Maestro pero anteriormente ya habiamos llegado. El Maestro responde: En este planeta, en este universo, en esta vida, simplemente ya llegamos; y continuó caminando.

sábado, 19 de marzo de 2011

Stone (o el Satori Repentino)

(Recomendación bajo criterios completamente discutibles)

Sugerimos este film porque las imágenes que generalmente se asocian al el Zen (sosegados y pacíficos monjes, ceremonias de té, jardines de arena) encierran el peligro de convertirse en uno más de los tantos preconceptos que se enquistan en nuestra mente y no nos permiten ver las cosas como son.

Más allá de todo pensamiento, más allá de las contradicciones, el despertar, aseguran los maestros, no nos hace otros; el despertar nos une a todas las cosas que ocurren, a toda la vida que vive, a toda las transformaciones que incesantemente se realizan.



No podemos imaginar el satori, afirman. E imaginarlo no es experimentarlo. Pero esta película, con una maravillosa actuación de Edward Norton, tal vez dé una pista que como todo lo demás debemos soltar y dejar ir.

“…Somos vividos por un sistema cósmico.”

Maestro Taisen Deshimaru

miércoles, 9 de marzo de 2011

No eres tú quién práctica zazen

¿Cuál es en realidad el sentido de nuestra vida? ¡Nuestra vida no tiene ningún sentido! Gracias a zazen llegas finalmente a un punto en el que ya no esperas nada de la vida, ni siquiera de zazen.

Dices que imitar al Buda no tiene nada de divertido. Si imitas a un ladrón te convertirás inmediatamente en ladrón. Lo magnífico de este vulgar cuerpo humano es que con él podemos imitar a Buda.

Con este cuerpo, que hasta hoy has entregado a los juegos de azar, puedes practicar zazen también y “entrar de golpe en la esfera del Tathagata”(1). Esta entrada en la esfera del Tathagata se refiere al zazen practicado por una persona corriente que hasta un instante antes de entrar en ella, se agita nerviosa calculando las pérdidas y las ganancias.

Nunca acabarás por completo con tus ilusiones. Algunos dicen: “No quiero alardear, pero ya no tengo ilusiones”. Trata de no practicar zazen como si estuvieras pelando una cebolla. Aunque alcances el satori, o lo que sea que logres, eso no es auténtico. En lugar de ello, practica zazen con la mentalidad de persona corriente, cargada de ilusiones e impulsos. Perdido como estás en los seis mundos del sufrimiento, siéntate simplemente en zazen con este cuerpo. Cuando simplemente te sientes de esta manera, tu mente de mono y tu voluntad de caballo se volverán no-pensamiento(2), y tus ilusiones aparecerán como lo que en realidad son: verdad inmaculada. Esto es lo que, en el Eihei Koroku(3), Dogen Zenji llama “el loto en medio del fuego”.

Si tomo lo que no es mío, soy un ladrón, inmediatamente, en ese preciso instante. Si por el contrario practico zazen, soy de inmediato un Buda. Para eso no hace falta ninguna técnica. Para ser Buda sólo he de creer en zazen y sentarme. Ése ya no es “Kodo Sawaki”, sino algo mucho más allá.

En ese momento, ¿qué es lo real? ¡La postura de tu cuerpo! Lo que suceda en tu conciencia no es el problema. El verdadero problema se resuelve en el momento en que te entregas a la forma correcta de sentarte. Si llevas las cavilaciones sobre tus problemas hasta sus últimas consecuencias, al final no te quedará otra cosa que simplemente sentarte. No tienes más alternativa que practicar. Finalmente llegarás a la práctica de "simplemente sentarte"(4), en la que el cuerpo y la mente son abandonados(5).

En el mundo humano todo gira siempre en torno al dinero, a la carrera profesional, a la buena comida y a la diversión. Pasamos toda nuestra vida corriendo detrás del sexo, de las golosinas y otros cebos. Zazen significa decir adiós a todo eso, significa descansar de ‘ser humano’.

¿Qué significa practicar? ¡Acabar con el modo de ser humano! Significa tirar la toalla como ser humano.

¿Qué significa "pensar sin pensar"?(6) Significa tomarse vacaciones de nuestro ser humano. Si te despides del mundo humano, tomarás la distancia necesaria para dirigir la vista hacia ti mismo y arrojar luz sobre ti mismo.

¡Despréndete de ti mismo! No te quedes contemplando la luna. La luna brilla por sí sola.

Nuestras ilusiones no tienen fin. No hay nada que podemos hacer para cambiarlo. Tampoco se trata de cambiar nada: se trata simplemente de ser. Esto significa sentarse sin más. Cuando entiendas que no tienes más opción que ésa, dejarás de meterte en callejones sin salida.

¿Por qué vivimos en realidad, en este instante? Vivimos en la gracia de la gran luz y por eso deberíamos poner fin a nuestras artimañas egoístas y regresar a nuestra verdadera naturaleza. Esto quiere decir que debemos desembarazarnos de nuestra ansiosa ambición de "más, más y más", y entregarnos por completo a la verdadera vida que se realiza en cada instante en y a través de nosotros. Para ello no necesitas hacer absolutamente nada. Si te entregas por completo a este instante serás sencillamente zazen y zazen se sentará por y a través de ti.

Debes creer en este "simplemente sentarse". Creer significa que las dudas sobre la naturaleza universal de tu propia existencia se disipan: “¡Es cierto! ¡Este "yo'" "mi" y "mío" no han existido nunca en realidad!”. Así es como se clarifican tus dudas sobre el zazen y entonces te das cuenta de que no tienes más opción que sentarte. Esto es lo que significa creer en "simplemente sentarse".

Cuando te sientas en zazen, no eres "tú" quien practica zazen. Ahí sólo hay un espacio ilimitado. Es éste espacio ilimitado quien practica. Este espacio ilimitado es el verdadero objeto de la fe en zazen.

En zazen dejas de ser "tú". Te haces uno con la gran naturaleza, o mejor dicho, la gran naturaleza regresa, por fin, a ti mismo.

(1) Frase extraída del Canto del Inmediato Satori (ch.: Zhengdaoge; jap.: Shodoka), del maestro chan Yongjia Xuanjue (jap. Yoka Daishi). Tathagata (“El que tal cual es”) es uno de los epítetos aplicados al Buda.

(2) En jap. fushiryo, estado caracterizado por la ausencia de actividad mental.

(3) Eihei Koroku, “Crónicas de Eihei”, una de las principales obras del maestro zen Eihei Dogen. Recoge poemas, comentarios y enseñanzas impartidas a sus discípulos.

(4) En jap. shikantaza.

(5) Dogen aprendió de su maestro chino Rujing (jap. Nyoyo) que zazen es “desprenderse del cuerpo y de la mente’ (shinjin datsu raku, en jap).

(6)"Pensar sin pensar" es una de las posibles traducciones del término japonés hishiryo. Hi, significa más allá; shiryo, pensamiento. El maestro Taisen Deshimaru la traducía como ‘pensar sin pensar, no pensar pensando, pensar desde el fondo del no pensamiento’.

FUENTE: Kodo Sawaki, “El zen es la mayor patraña de todos los tiempos”, trad. Dokushô Villalba / Dojo Zen Córdoba

Maestro Kodo Sawaki (1880-1965)

Somon Kodo, 81° sucesor del Buda, maestro de Taisen Deshimaru. Kodo Sawaki ha sido uno de los más grandes maestros de la historia moderna del Zen japonés. Popularmente se le conocía con el nombre de "Kodo sin morada" ya que se negó siempre a vivir en un templo y prefirió recorrer el país, viajando siempre solo, enseñando zazen en las cárceles, en las fábricas, en las universidades, allí donde hubiera alguien deseoso de oír el Dharma y de practicarlo. Dio clases en la Universidad Zen de Komazawa, fue educador en el segundo monasterio Soto de Japón, el famoso Sojiji. Su cuerpo fue entregado por deseo suyo a la Facultad de Medicina de Tokyo.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Nota en el diario La Nación

Aquietar la mente. Fundamentos y ventajas del zazen

Para combatir el deseo, el miedo y volver a la condición normal del cuerpo y el espíritu, nada como esta práctica budista zen

Martes 25 de enero de 2011 | Publicado en edición impresa /