miércoles, 22 de diciembre de 2010

Teisho / Maestro Jorge Bustamante

(Teisho: Charla formal del Maestro, que consiste en una presentación de la comprensión budista. A diferencia de un sermón o una lectura, que tienen un elemento didáctico, un teisho es una demostración directa de la visión del Maestro en el tema en cuestión. En términos zen, un teisho sale de las entrañas) 


Dejar pasar los pensamientos. Observa cómo aparecen en tu mente. Observa cómo se van. Déjalos ir.

Dices “bien” y luego dices “está mal”.
Pero observa. Observa ahí, entre bien y mal.
¿Qué hay ahí?
¿Qué hay entre bien y mal?
Nada.
Tampoco digas “nada” porque “nada” es un pensamiento.
Tampoco digas “todo”.
Sólo observa.
¿Qué hay entre todo y nada?

Siente ahora tus manos. Tal vez están tensas, tal vez están flojas. Ajústalas hasta encontrar la tensión justa. Estira la espalda, recoge el mentón. Cervicales, dorsales, lumbares, sacras, coccígeas. Ahí, en esa zona del vientre en donde ahora apoyas tus manos, corresponde a la región sacra. La región sagrada, tu parte más íntima.

Aquí está la mañana avanzando por sí misma. Los pájaros presentes.

Aquí en este espacio sagrado, íntimo, no hay futuro. Tampoco hay pasado. No hay bien ni mal. Sólo presencia. Suéltalo todo y permite que crezcan raíces en esta presencia. Enraízate, íntima, profundamente en este instante.

Tú no haces nada y, sin embargo, todo fluye. No estás intentando respirar y, sin embargo, el aire va y viene sin esfuerzo ni impedimento. El corazón late por sí mismo. La luz avanza por sí misma.

Echa raíces en este instante. Y porque en este instante estás completamente quieto y silencioso te mueves con todo el universo, con todos los seres. Todo fluye sin prisa, sin pausa, sin demora. Creación – destrucción – creación – destrucción – creación – destrucción. Fluye, fluye, fluye y tú fluyes con todo el universo, con todos los seres.

En este instante no hay dolor, ni principio del dolor, ni fin del dolor. Sólo presencia.

Escucha.

Siente.

Observa.

Es por eso que los antiguos le llamaron a esta postura la postura sagrada.

Aquí ahora la vida se manifiesta en todo su esplendor. No interfieras. Deja pasar los pensamientos, no interfieras. No te prives. El aire va y viene. Fluye la postura. Fluye la respiración. Fluye la mente. Todo fluye en completa armonía, sin nada de más ni nada de menos. Sólo intenta no impedir.

Echa raíces y déjate ir. Suéltalo. Entrégate a este “no hacer”, porque en este “no hacer” la vida completa se realiza. Entonces, en este instante, tocas la eternidad. La eternidad es apenas un instante. Un instante eterno.

¡Aquí!

Aquí.

Sin prisa, sin pausa, sin demora, sin objetivo ninguno.

¡Aquí!
Sesshin
Mar de las Pampas
Septiembre – 2010  

2 comentarios:

viruta dijo...

(respiros)

Ku dijo...

Ña Viruta: se trata de eso, de respirar... Intuyo que no hay mucho que comprender y menos si no se practica zazen, pero finalmente el asunto pasa por respirar.

Gracias por estár, dejar huella y compartir.